Los finales

Cada poro de su piel se abre para poder desahogarse. Son tantos los recuerdos que aprietan, que las fibras de sus músculos se rompen una tras otra. Deshecha, tiene aún los suficientes arrestos como para mirarme por dentro y decirme que volvamos a empezar. No sé si quiere elegir un comienzo de entre los cientos de finales que probamos antes de éste, con la esperanza de conducirnos de manera distinta. Evitar los saltos y pisar para equivocarnos. Escuchar el chasquido de nuestras rodillas. Volver de vez en cuando. Parar al cansarnos. Beber siempre aunque no tengamos sed. Mirarnos solo cuando nos apetezca. Sería así, supongo. Callarme ahora, que noto cómo me toca. Con lo poco que le queda. Con las ganas de empezar y romper con las manos todos los finales.

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