¿Seguirán mintiendo dentro de tres meses?
En Economía, las cosas son muy sencillas por más que algunos se empeñen en hacerlas parecer complicadas. Es más, las grandes cuestiones son realmente simples, tanto que existe un entramado de medios de comunicación manipuladores encargados de complicar las cosas, a menudo a través de malintencionados colaboradores de tertulia que no son más que títeres con escasos argumentos científicos.
El diario de la crisis en España tiene una sola palabra: mentiras. No hemos dejado de escuchar mentiras desde el 2008, una detrás de otra, a cada cual más gorda. Naturalmente, las mentiras alcanzan el grado de verdad cuando las apoya mucha gente como tertulianos en unos y otros medios de manipulación. Y por eso la gente las cree o termina por resignarse a creerlas.
No hay más que comparar lo que unos decían y otros criticaban, que es justamente lo que unos critican y otros dicen. Exactamente lo mismo así que cabe preguntarse por qué somos tan idiotas como para seguir dando juego a estas dos opciones que se han tornado en inútiles para dar una respuesta a la situación que viven los ciudadanos españoles.
Con respecto a este año, no hay que tener mucha memoria. En diciembre, el nuevo Ejecutivo acometió una serie de recortes impopulares y aseguró que con ellos y con la nueva reforma laboral, el camino hacia la recuperación estaba sembrado. La receta no había cambiado: subida de impuestos (para más inri, más carga fiscal a las rentas del trabajo) y flexibilización de un mercado laboral herido de muerte que únicamente conformó a las élites dirigentes de la CEOE (a los autónomos y PYMES no, porque su situación venía de la escasez de ventas).
Al mismo tiempo, el regulador MAFO, se dedicaba a dar conferencias asegurando que el cáncer de la economía española era el mercado de trabajo. Debía de darlas con algodones en la nariz, pues el hedor que debía de emanar de las alfombras que éste señor pisaba era propio de un órgano gangrenado hasta los ojos. La reforma del sistema financiero fue tímida, tibia más bien y nos colocamos en el mes de febrero con la única buena noticia de que las administraciones pagarían lo que se debía a los autónomos y pymes, a los proveedores (eso sí, con cargo a deuda pública, por supuesto). Esta, a la postre, ha sido la única medida del Ejecutivo que ha dado oxígeno. El problema es que, aunque se hayan pagado las facturas del años pasado, las de este ejercicio siguen sin pagarse.
En el mes de marzo y abril, los PGE, anticipaban un saldo favorable para lo que quedaba de año pero entonces salta lo de Bankia. No es el mercado laboral, no son los funcionarios, ni los mineros, ni la falta de buen tono de la recaudación tributaria. Es el sistema financiero. La tímida reforma del mes de febrero no era más que un maquillaje y todo se desploma. Los efectos los estamos sufriendo ahora y, es más que probable que en tres meses estemos intervenidos totalmente y todo por el sistema financiero, podrido hasta las cejas porque alguien estuvo maquillando balances, diciendo que lo que era delicado, era muy fuerte.
Descubrimos ahora que no hay técnicos en la mayoría de las Cajas de Ahorro, sino cargos políticos electos a dedo por los diferentes estamentos (patronal, sindicatos, ayuntamientos, comunidades autónomas) que, evidentemente, gestionarían en función de intereses no estrictamente bancarios. Es el problema de este país, que un día llegaremos a nuestra casa a comer y nos habrá hecho las lentejas un político y, por lo tanto, no habrá quien se las coma, porque estarán realmente malas.
Hasta aquí, ya tenemos la combinación de lo que ha pasado:
- Recortes que deprimen la capacidad de gasto de los agentes económicos (familias, empresas y sector público), que ralentizan la actividad económica y, por tanto, que deprimen la obtención de ingresos. Es decir, más recortes, menos ingresos, más déficit.
- Lo de arriba es la leña. Y aquí está la gasolina, el acelerante. Menos ingresos, menos dinero, hay que pedirlo, los que lo prestan (viendo el panorama tanto económico como político y ético -elefantes, yernos, jueces, políticos, imputados, …), piden más interés por prestarnos el dinero. Más gastos en intereses. Más déficit.
Aquí lo tienes. Gasto poco pero como cada vez tengo menos dinero, tengo que gastar aún menos y eso hace que no pueda ingresar. Cuando voy a pedir prestado encima no se fían de mí porque dicen que no saldré de ésta, que no podré pagar. Por si fuera poco, me estoy quitando de comer pan pero no renuncio a los bombones (¿para cuándo la verdadera y necesaria REFORMA ESTRUCTURAL DE LA ORGANIZACIÓN TERRITORIAL Y FISCAL DEL ESTADO?).
¿Qué puede hacer una familia o una empresa si tiene este problema? Nada, QUEBRAR. Se cierra y punto. El que pueda que cobre y el que no, mala suerte.
¿Puede cerrar un país? Hasta ahora no ¿Por qué? Porque los países, como último recurso, podían tirar del más antiguo de los monopolios que siempre han tenido. Del Banco Central, que es quien “fabrica” el dinero. La historia económica nos ha enseñado que hacer dinero para pagar los déficits no es buena idea porque no mete en cintura a los malos gobernantes (perdón, a los gobernantes) y además crea inflación. Y esto es cierto. Pero también es cierto que los ajustes fiscales (que los apretones de cinturón) han de acomodarse con suficiente dinero para no ahogar a la economía. Gran Bretaña tiene su Banco Central y hará lo posible para encontrar un equilibrio entre ajuste fiscal y acomodación monetaria. Es decir, si yo le digo a mi hijo que tiene que estudiar, debo propocionarle un buen ambiente de estudio, al menos libro, silla, mesa y flexo. A oscuras y sin libro, no va a aprobar.
Y esto es lo que ocurre. Olvidémonos de la prima de riesgo. A los medios de manipulación les encanta pero ya no vale para nada. La deuda española en el secundario es historia. Lo que nos interesa es saber si este mes, alguien nos va a prestar dinero en el mercado primario (es decir, si nos van a prestar dinero) y si nos van a prestar también en agosto y en septiembre. Si no nos prestan y nuestro Banco Central (BCE) tampoco nos acomoda, nos vamos a la intervención que no es otra cosa que dinero a cambio de estar en el agujero durante quince o veinte años. Ahí tenemos la experiencia de Latinoamérica y la más reciente de Grecia, Irlanda y Portugal, países que están mucho peor después del rescate que antes (menudo rescate, para eso deja que me muera).
El otro día tuiteaba Rodríguez Braun (un liberal en el sentido estricto de la palabra, que no un neoliberal) lo siguiente: EUROPA = POLÍTICOS. Es una triste realidad. Europa es el fracaso que tanto británicos como estadounidenses anticiparon a las puertas del nacimiento del euro. Europa es un atasco político inmenso donde toda su casta de cerebros han olvidado para qué se fundó la CEE, ahora UE. Europa debe estar al servicio de sus ciudadanos y no al servicio de unos contados intereses nacionales, particulares. Como bien saben los norteamericanos, una moneda única (el dólar) funciona si hay algo más detrás, que es justamente lo que no hay en Europa. Los británicos también lo sabían y por eso no entraron. Y no es éste un discurso en contra de la cesión de soberanía sino en contra de la chapuza y de la falta absoluta de solidaridad y coordinación social y económica. No me des un caramelo con una mano mientras me sueltas un guantazo con la otra.
¿Puede hacer algo el Ejecutivo? Sí. Lo primero, dejar de mentir. Los médicos no les dicen a sus pacientes de cáncer que no lo tienen. Dejar de mentir y de inventar excusas y, a partir de ahí, comenzar a tener acción política. Tenemos, en tres meses, si el BCE no interviene, dos escenarios:
- Rescate total a la economía española –> 15 años en el agujero. Miren a Grecia, Portugal e Irlanda.
- Corralito y salida del euro. A fin de cuentas, si Europa no nos quiere, ¿por qué permanecer bajo su absoluto dominio? Recuperación de soberanía y posibilidad de contar con gobiernos que tengan todos los instrumentos. Hay que decir una cosa, y es que no es ningún drama, al menos desde el punto de vista de la ciencia económica, tener una moneda propia. El cambio puede hacer que estemos 10 años en el agujero, pero no 15 y saldremos reforzados. Por no decir, que si España abandona el euro, la zona euro se desmorona y eso se puede utilizar como medida de presión.
Es necesario un Ejecutivo que plantee el problema como realmente está y deje de mentirnos porque entonces, ¿por qué no aplicaron estos recortes brutales en diciembre si es que son los que nos harán crecer y salir de la crisis (me cuesta hasta escribir tanto disparate junto)? Si tanto ayudan, ¿por qué no se hicieron antes? Es más, ¿por qué no los hizo ZP?
Hace falta plantarse en Europa y hacer y decir lo que hay que hacer y decir. Si fuéramos británicos ya estaríamos tardando.