En las trincheras

Wizard_of_Id-thumb (Johnny Hart and Brant Parker)Echando la vista atrás apenas dos o tres años y comparando lo que se decía en Moncloa con lo que se defiende ahora, al ciudadano no le queda mucho más que pensar que el gobierno está atrincherado. Atrincherado porque actúa como tal, disparando a discreción, unas veces hacia arriba, otras abajo y algunas a izquierdas y derechas. Ya sabemos que cuando se dispara a discreción es que la cosa está muy fea, por no decir imposible. Cada fusilero emplea su munición de la forma más apropiada para él y no existe una regla fija que no sea cargarse a todo lo que se mueva y que huela a amenaza. Desde hace unas décadas, todo el mundo sabe que, si las economías están financieramente globalizadas, lo mejor es mantener al monstruo tranquilo y evitar la discrecionalidad, establecer pautas y reglas de comportamiento que otorgue confianza a la ciudadanía o, al menos, que nos haga pensar que existe una dirección en la política económica. La discrecionalidad no es algo óptimo porque crea confusión entre los marineros, fomentando el motín a bordo, sobre todo cuando la tempestad no cesa y parece que en este Estado está lejos de hacerlo. Por último, la discrecionalidad tampoco es eficiente pues los disparos de los fusileros en muchas ocasiones se solapan, malgastando munición.

Así nos desayunamos todos los días, escuchando los silbidos de medidas contradictorias, viendo cómo los medios van de una fuente a otra para que nos aclaren cómo va a ser la subida de impuestos, qué rentas son las consideradas altas, qué tributos son los que se van a ver afectados,  en qué va a quedar eso de la financiación autonómica, quién va a cobrar la ayuda extra del desempleo,  qué pasa con la SGAE, por qué  hay acuerdos con Microsoft, etcétera, aspectos que no nos quedan claros ya que la información, hoy en día, es más incompleta que nunca (existe un gran caudal de ella aunque contaminada en gran medida).

En resumen, recomendable la lectura del artículo “España a la deriva” de Ramón Muñoz y Luis Doncel, que aparece en El País-Economía (http://www.elpais.com/articulo/semana/dije/digo/digo/impuesto/elpepueconeg/20090906elpneglse_2/Tes). Yo, particularmente, me quedo con las razones argüídas por el Ejecutivo para no aumentar la fiscalidad de las SICAV. Otro guiño a la derecha.

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