4 minutos

Cuatro minutos para la cita, para el timbre, para entrar o para salir, para darle al botón, para cerrar los ojos, para levantarse. Cuatro minutos para tomar una decisión, para responder a una pregunta, para llamar por teléfono y pedir perdón, para exigir tus derechos. Cuatro minutos en un 902, tarifados en exceso, cuatro que ya son tres y pronto serán dos. Al final se agotarán y no darán más de sí. Ya no dan más de sí. En realidad no fueron cuatro, sino tres. Quién sabe, el tiempo pasa como quiere o al menos así lo percibimos.

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