Tiempo

Érase una vez, Tiempo. Al contrario de lo que le sucedía al resto, Tiempo había trabajado desde que nació. No tuvo infancia ni fue al colegio. Es más, ni siquiera había sido necesaria una instrucción básica para que se desenvolviera por el mundo. Abrió sus pulmones por primera vez y echó a andar y, desde ese mismo instante, tuvo que atender a los deseos de los demás. Se sintió abrigado con los consejos de aquellos que ya llevan años por aquí, cuando les decían a sus seres más queridos e inexpertos que el tiempo lo cura todo, que el tiempo dirá. En esos casos, Tiempo, era una especie de bálsamo. Sin embargo, en otras muchas ocasiones, se sintió desdichado. Y era cuando dudaba entre correr, instigado por algunos, o ir más despacio, complaciendo así a otros. Todas aquellas voces le confundían y él, que siempre había sido constante y había impuesto un ritmo natural, seguía avanzando a pesar de los gritos y los desmanes.

Finalmente, Tiempo, un día, se cansó y decidió parar. Con sus manos, excavó un agujero y se metió dentro. Cerró los ojos y cerró también sus pulmones. Sus pies dejaron de moverse. Y con ellos, se paralizaron los proyectos de la gente, sus sueños y sus corazones. Una parte del mundo vivió noches eternas y se olvidó del sol. La otra, dejó de dormir y también de soñar. Aquel mundo dejó de ser uno mientras Tiempo estaba triste y cansado. Entre el día y la noche se instauró una frontera infranqueable, donde no había nada. Tiempo se convirtió en el único en el mundo que podía revertir esta situación pero, ni él mismo sabía cuándo dejar de descansar y, mucho menos aún, si algún día dejaría de hacerlo.

Los domingos

En su infancia, fueron aquellos días de juegos al sol de las doce. En la plaza, el sonido de las campanas y la luz brindaban al aire un frescor de libertad que colmaba sus ilusiones. Entre juegos y chucherías, parecía el tiempo más feliz de su vida y fue durante los domingos donde aquel lugar se iría convirtiendo en el decorado cambiante que le acompañaría a lo largo de los años. No eran pocas las ocasiones en las que, al visitar la plaza, recordaba aquellas carreras de un lado a otro envueltas en la algarabía de todos los que allí se encontraban después de cumplir con los desayunos, los mayores y la misa.

Con el tiempo, los domingos fueron cambiando, aunque no perdieron su lugar en la semana. Seguía siendo su día, aquel en el que se encontraba consigo y en el que tenía la sensación de que cada instante era suyo y de nadie más. Y de una u otra manera, así los vivió siempre, para sí.

Al terminar el domingo, antes de dormir, supo que las cosas importantes no habían cambiado. Los domingos continuaban teniendo ese sol y los disfrutaba con quienes realmente le hacían feliz.

Datos sobre el ajuste fiscal de Castilla-La Mancha

Ayer, martes 6 de marzo, se reunía el Consejo de Política Fiscal y Financiera y se establecía un déficit máximo para las Comunidades Autónomas del 1.5 % de su PIB para el ejercicio 2012. Aún no contamos con datos sobre el PIB de las autonomías para 2011 (está al salir) pero sí podemos realizar alguna estimación. Como fuentes, se han consultado:

  1. Contabilidad regional. INE.
  2. Situación España. Primer trimestre 2012. BBVA Research.
  3. Presupuestos Regionales. Castilla-La Mancha.

Partiendo de estos datos, se han elaborado las siguientes tablas:

TABLA I: Estimación Ajuste Presupuestario Castilla-La Mancha 2012

[a] PIB Castilla-La Mancha 2010 (Contab. Regional INE) (miles de euros)

35.912.817

[b] Tasa Variación PIB Castilla-La Mancha 2011 (BBVA Research) (%)

0,2

PIB Castilla-La Mancha 2011 (a partir de [a] y [b]) (miles de euros)

35.984.643

Déficit Público Castilla-La Mancha 2011 (en % de su PIB) (miles de euros)

7,3

2.626.879

Objetivo déficit Público Castilla-La Mancha 2012 (% PIB) (miles de euros)

1,5

539.770

Tamaño del ajuste presupuestario para 2012 (% PIB) (miles de euros)

5,8

2.087.109

Como puede verse, siempre en base a estimaciones, el tamaño del ajuste fiscal para Castilla-La Mancha es de más de dos mill millones de euros, con un recorrido en porcentaje del 5.8%. Es decir, el Ejecutivo regional tendría que consolidar casi seis puntos.

TABLA II: Presupuesto de Gastos 2011 (prorrogado para 2012). Resumen Funcional.

RÚBRICA

MILES DE EUROS

%

0. DEUDA PÚBLICA

128.565,06

1,49

1. SERVICIOS DE CARÁCTER GENERAL

142.102,32

1,65

2. DEFENSA, PROTECCIÓN CIVIL Y SEGURIDAD CIUDADANA

15.515,95

0,18

3. SEGURIDAD, PROTECCIÓN Y PROMOCIÓN SOCIAL

1.210.183,13

14,04

4. PRODUCCIÓN DE BIENES PÚBLICOS DE CARÁCTER SOCIAL

5.145.261,14

59,71

4.1. SANIDAD

2.692.360,18

31,25

4.2. EDUCACIÓN

1.963.492,50

22,79

4.3 OTROS

489.408,46

5,67

5. PRODUCCIÓN DE BIENES PÚBLICOS DE CARÁCTER ECONÓMICO

652.974,51

7,58

6. REGULACIÓN ECONÓMICA DE CARÁCTER GENERAL

47.575,92

0,56

7. REGULACIÓN ECONÓMICA DE SECTORES PRODUCTIVOS

1.274.335,91

14,79

TOTAL GASTOS PRESUPUESTADOS

8.616.513,94

100

En esta tabla, se ofrece un resumen de los gastos presupuestados para 2011. Un total de ocho mil seiscientos millones de euros.


TABLA III: Análisis del ajuste vía Presupuestos

Ajuste Fiscal Propuesto para 2012 (miles de euros)

2.087.109

Porcentaje del Presupuesto prorrogado que supone el ajuste

24,22 %

Como puede apreciarse, el ajuste acordado ayer en el CPFF supone ajustar el Presupuesto regional en casi un 25%. La consolidación fiscal puede hacerse por dos vías, aumentando ingresos o disminuyendo gastos. Es claro que, ante la magnitud del ajuste, ha de realizarse combinando las dos medidas pero lo que sobre el papel puede ser sencillo, en la práctica puede resultar imposible. Algunas reflexiones son:

  1. Las previsiones sobre evolución del PIB regional de Castilla-La Mancha para este año 2012 andan en torno a una caída del 2,4 % (BBVA Research). Con lo cual, los ingresos caerán y, subidas arbitradas para aumentar la recaudación (incremento del céntimo sanitario, etc) servirán probablemente para mantenerlos, no para incrementarlos.
  2. Reducir gasto por importe de dos mil millones de euros supone reducir un gasto equivalente al total de la partida de Educación o eliminar toda la Sanidad en un 77%, para que nos demos cuenta de lo desmesurado del ajuste.
  3. La Administración del Estado va a tener que articular algún procedimiento (sobre todo vía ingresos indirectos) para que la región obtenga más financiación, más ingresos. Un ajuste de este tamaño es técnicamente imposible y contraproducente. El Ejecutivo no puede pretender un ajuste suave de cara a Europa y trasladar la rigidez de criterio a las Autonomías, al menos no simétricamente. Existen asimetrías evidentes tanto estructurales como coyunturales (no todas las CCAA tienen el mismo dato de déficit en 2011) y el ajuste global debiera ser, también, asimétrico.
  4. La combinación de ajuste de 6 puntos en un año, ausencia de autonomía financiera y previsión de caída de PIB de 2.5 puntos hace necesaria la instrumentación de mecanismos auxiliares por parte del Estado para evitar el colapso de Castilla-La Mancha. Es necesario que, al igual de Europa, el Estado deje la puerta abierta.

Como conclusión principal se hace necesaria una reflexión sobre las Autonomías, sobre su financiación, sobre las competencias. En definitiva, sobre la organización territorial y económica del Estado. En España, quien gasta no es quien ingresa (en una familia decide el gasto quien ingresa) y, por tanto, incurrir en déficits nunca ha sido visto como un acto de irresponsabilidad. Existen tres vías:

1.- Devolver competencias buscando economías de escala y volver a una Administración Central sólida (INSS, MEC) y con una clara línea de correspondencia Ingresos recaudados –> Gastos efectuados (el Estado recauda, el Estado gasta).

2.- Dar los grandes impuestos a las autonomías haciéndolas responsables del gasto. La financiación autonómica es un tema tabú y sobre el que se ha dicho mucho y nunca se ha encontrado una solución adecuada.

3.- Empecinarse en el estado actual de las Autonomías e incrementar la ratio de impuestos y parafiscalidad (cánones, etc) que recae sobre los ciudadanos (copagos, céntimos sanitarios, etcétera). Con tristeza y resignación, uno cree que éste va a ser el camino escogido, el que menos coste tiene para los que deciden.

Veremos qué pasa en los próximos días. Algo tendrán que hacer y si no, cojan la tabla II y comiencen a recortar.

España, el cumplimiento del déficit y la Teoría de Juegos

Estamos asistiendo a un tremendo pulso donde, más que de economía, se habla de soberanía. De momento ya sabemos cuáles son las intenciones de unos y de otros. De un lado, la Unión Europea (UE) mantiene su exigencia en el 4.4% de déficit sobre PIB para España este ejercicio económico y, de  otro, el Ejecutivo español se atrinchera en el 5.8% como objetivo razonable. Las estrategias de los jugadores ya están, por tanto, establecidas así que ¿por qué no usar la Teoría de Juegos en su modo más sencillo para intentar establecer en qué quedará esta pugna finalmente?

Definamos, primeramente, la matriz de pagos en función de las estrategias de unos y de otros:

  1. La UE exige el cumplimiento del objetivo del 4.4%:
    1. España acata ese objetivo: El ajuste será durísimo y provocará una recesión aún mayor (caída profunda del PIB y ascenso vertiginoso del desempleo). Finalmente, el déficit será mayor y la situación económica y financiera configurarán un escenario económico “de rescate“. Esto provocará tensiones en el resto de economías periféricas de la zona euro donde tanto UE como España salen perdiendo. Asignamos, por tanto, un resultado de (UE, España) = (-1,-1).
    2. España no acata la orden de la UE y realiza un ajuste suave: El PIB caerá pero lo previsto así como el empleo. Existirán dos efectos para España. De un lado, uno positivo ya que el avance suave hacia la consolidación fiscal dejará algo de oxígeno a la economía española y, de otro, uno negativo ya que tendrá lugar un deterioro de la credibilidad tanto de España como de la UE al ser incapaz de mantener a uno de sus socios bajo su disciplina. Asignamos, por tanto, un resultado de (UE, España) = (-1,0) [negativo para UE, neutro para España]
  2. La UE relaja el cumplimiento del déficit y da por buena la cifra española del 5.8%:
    1. España cumple finalmente con el 5.8%: Es el escenario ideal. El ajuste suave deja algo de margen a la economía española y la credibilidad se sostiene al cumplir con el voto de confianza otorgado por la UE. Esta última mantiene también la credibilidad. El resultado es, pues, (UE, España) = (1,1).
    2. España no cumple con el 5.8% y el déficit es superior: Sería el segundo incumplimiento tras el 8.51% de 2011 lo que, en términos de credibilidad, sería el peor escenario posible, para los dos jugadores (UE y España). Resultado, por tanto, (UE, España) = (-1,-1).

Una vez establecidas las estrategias de manera muy sencilla, configuramos la matriz de pagos del juego:

ESPAÑA ACATA

ESPAÑA NO ACATA

UE EXIGE

-1 , -1

-1 , 0

UE RELAJA

1 , 1

-1 , -1

Puede comprobarse fácilmente cómo la mejor opción para ambos jugadores coincide con el equilibrio de Nash del juego (1,1) (el equilibrio en estrategias conjuntas). En efecto:

  • Si la UE exige el cumplimiento del 4.4%, lo mejor que puede hacer España es no acatarlo (y eso lo sabe la UE por lo que acabará relajando sus exigencias ya que de otro modo saldría perdiendo).
  • Si la UE relaja el objetivo de déficit, lo mejor que puede hacer España es acatar el nuevo objetivo (y eso lo sabe España por lo que siempre ha mantenido que cumplirá con rigor la consolidación fiscal).

En resumen, aunque la UE ha dejado para el mes de mayo su decisión, los jugadores ya saben cuál será el resultado. España acatará un objetivo de déficit razonable y la UE terminará apoyándolo ya que, conjuntamente, es la mejor y única solución menos mala para los dos.

Liberales de corral

Dediquemos algo más de un segundo a pensar sobre lo dicho por un alto respresentante de la CEOE, según el cual el subsidio de desempleo debiera ser suspendido si el parado rechaza la primera oferta de empleo que reciba (se cuenta en los mentideros que hasta añadió la coletilla “como si es en Laponia”).

Puede abordarse el tema desde varios puntos de vista si bien la primera pregunta que cabe hacerse es:

¿Por qué alguien de la CEOE tiene que estar preocupado por el subsidio de desempleo y las condiciones en las que se recibe?

Cabe pensar que esta organización (debidamente ayudada con dinero público al igual que partidos políticos y sindicatos) está preocupada porque las empresas de este país no encuentran trabajadores y no pueden contratar. La mayoría de los parados (alrededor de 5.300.000) están más que satisfechos cobrando el paro, sin trabajar, y así no hay manera de convencer a ninguno para que trabaje. Por tanto, endureciendo las condiciones bajo las cuales se recibe esta prestación, las empresas españolas podrán por fin contratar trabajadores. Debe ser eso en lo que este señor estaba pensando. El paro, que no es otra cosa que un exceso de oferta de mano de obra en el mercado laboral, se resolvería bajando salario (precio del bien intercambiado en este mercado) y eliminando rigideces y ayudas tales como el subsidio de desempleo.

Realmente es eso. No cabe pensar otra cosa, excepto que este señor realmente esté buscando ser nombrado Secretario de Estado o Ministro por su afán en la defensa de las maltrechas finanzas públicas. En efecto, sus propias palabras y un análisis simple del funcionamiento libre de los mercados nos dan la respuesta:

Lo que este colectivo desea es que los salarios bajen aún mucho más y eso se consigue si el mercado funciona libremente, sin que exista un seguro de desempleo (o la amenaza de perderlo) y por ello los trabajadores se vean obligados a aceptar lo que sea, como sea y donde sea.

Al margen de las valoraciones ideológicas y morales que a algunos pueden parecerles favorables y a otros detestables, es necesario pensar un poco más.

  1. Vivimos en un sistema económico intervenido. Los trabajadores también pagan impuestos y también cotizan. Cada vez que recibimos una nómina, vemos cómo una parte muy considerable de nuestro sueldo se dedica a todo esto. Por tanto, si como trabajador, durante años, uno ha estado cotizando, bien es verdad que en el lamentable caso de quedarse sin empleo, uno tiene derecho precisamente a lo que las autoridades que intervienen en la economía han determinado que tiene derecho. El trabajador ha estado aportando y ahora recibe un subsidio que no es más que lo asegurado después de pagar durante años su prima mensual.
  2. Si no existiera el grado de intervención que existe en la economía, los trabajadores tendrían cada mes ese dinero que se nos descuenta en las nóminas y seguramente muchos de ellos lo invertirían bien (contratando seguros de desempleo, puede ser un ejemplo). Así, al quedarse parado, el trabajador tendría su seguro o tendría su dinero ahorrado y nadie, ni siquiera este señor que no está en el gobierno (pero que desea sin duda influir en él), podría indicarle al trabajador que no cobrase el seguro o que no disfrutase de sus ahorros como quisiera.
  3. Como, evidentemente, ni a los gobiernos ni a las organizaciones que viven de ellos les interesa esta clase de liberalismo (que es el auténtico), los primeros cobran impuestos y los segundos reciben subvenciones y después, hablan de liberalismo, el suyo claro, el liberalismo de corral, que una vez que las gallinas están dentro, entonces es cuando queremos vender bien caros los huevos. Los liberales de corral abundan y los ciudadanos debieran reconocerlos y saber leer todas sus intencionadas declaraciones.
  4. Este es un problema de plazos. Echando un vistazo a la historia económica reciente, las grandes oleadas de reformas “liberales” han sucedido siempre en tiempos de crisis (que es cuando más tienen que perder los trabajadores porque, técnicamente, sus dotaciones iniciales de riqueza son mínimas y a partir de ahí la negociación en un modelo de intercambio en equilibrio general se hace muy difícil). Pero hemos visto cómo la regulación, el intervencionismo y la actividad financiera pública han flotado como el aceite en el agua. Siempre han estado y siempre han prevalecido después, en tiempos de bonanza económica. Salgamos de la crisis y hagámonos todos liberales. Haciendo un ejercicio de imaginación, no veo tan claro que, en épocas de bonanza, sean los liberales de corral los que ganen. Más bien, perderían porque sus organizaciones políticas, sindicales y empresariales tendrían que competir al igual que las empresas tendrían que hacerlo por tener entre sus filas a los trabajadores adecuados.
Como conclusión, en épocas de crisis, reinan los liberales de corral, pero no son más que eso, ensalzadores de una libertad controlada por ellos mismos y manejada a su antojo.