Se suspende el I Encuentro Siestta
Saludos
El capital se enfrenta a una nueva crisis sistémica y, en virtud de la experiencia adquirida a lo largo de los últimos siglos, saldrá de ella victorioso, dando un paso más hacia delante. Los cambios, motivados por una crisis autoalimentada por sus propios vicios, van en el sentido de reducir el tamaño del sector público purgando sus cloacas (paro y precariedad laboral) con la mejor desinfección y la peor de las soluciones sociales: austeridad.
Un tamaño reducido del sector público es el caldo de cultivo para el capital ya que supone vía libre para ocupar sectores básicos en régimen de oligopolio y asegurarse así mayores tasas de beneficio. De esta forma, el copago, las fórmulas mixtas de propiedad pública y gestión privada y un largo etcétera se convierten en tierra abonada para el beneficio empresarial, para la ocupación del excedente del consumidor en favor del aumento del excedente del productor.
Los bienes públicos puros y los bienes públicos mixtos pasarán a ser provistos cada vez más por el sector privado y los usuarios de estos servicios (la ciudadanía) deberá, cada vez, pagar más por ellos dos veces, vía impuestos y vía precios. Todo con el fin de lograr alcanzar la austeridad.
Austeridad en servicios públicos: sanidad, educación, justicia, seguridad ciudadana. Austeridad también en la tributación de las rentas más altas (a esto le ayuda también un sector público reducido, menos impuestos para financiarlo). Austeridad que para la mayoría de la población significará más trabajo, menos ocio, menos consumo, más penurias y que para los que nos dirigen supondrá mayores tasas de beneficio, más sectores donde ganar más dinero y menos impuestos que pagar.
Es el nuevo sistema capitalista, la última evolución perniciosa y silenciosa a la que ayudan los medios de comunicación para convencer a los de a pie que se necesita austeridad. Estamos míopes, míopes perdidos.
Todas las medidas que se están tomando en Europa (reducción de sueldos, reformas laborales, reformas de pensiones, reducciones de empleos, etcétera) están encaminadas a reducir el déficit de los estados, con el fin de tranquilizar a los mercados para que éstos nos presten más dinero (nos compren la deuda). Si no somos contundentes en las reformas, huirán despavoridos a otro sitio. Es como si, ante un maremoto, salimos con canoas a la orilla a soplar para que la ola no nos aplaste.
¿No es más fácil levantar presas de hormigón? ¿No es más sencillo volver al control de cambios, al control de capitales y a la recuperación de la soberanía monetaria por parte de los estados?
Es más, cuando las tormentas en los mercados cesen, cuando las aguas estén calmadas, ¿volverá a recuperarse el Estado del Bienestar? Apuesto que no. El propio sistema ha creado su crisis para rebautizarse.
El Plan de austeridad que acaba de sacar adelante hoy el Ejecutivo por un solo voto de diferencia tiene como objetivo reducir el déficit público para este año en algo más de 5.000 millones de euros. Por mayoría simple, se ha optado por vulnerar lo que viene establecido en la propia Ley de Presupuestos Generales del Estado de 2010 y, a base de decretazo, optar por la vía fácil: reducir salarios públicos, congelar (reducir en términos reales) las pensiones y terminar de enfriar la economía española frenando brutalmente la obra pública. Los medios de comunicación tampoco ayudan demasiado ya que lavan cerebros a la ciudadanía haciéndoles creer que no hay otra alternativa, que es mejor tener contentos a los mercados, que éstos son algo mágico, proveniente de otro universo y que todo es inevitable. Además, por si fuera poco, los medios están colaborando en hacernos creer que, después del gasto público en funcionariado, la otra gran lacra de la economía española es la Sanidad, otro pozo de gasto inútil e ineficiente que hay que atajar de una vez.
Ante tanta miopía es necesario alzar la voz y ofrecer datos claros, sencillos para que la gente vea que no es así, que los medios nos engañan y nos manipulan. El siguiente cuadro muestra, en miles de euros, el gasto presupuestado para este año 2010, por partidas. Por columnas y, en este orden, presento:
Ahí va:
| PARTIDA | GASTO APROBADO | % | REDUCCIÓN | |
| Justicia | 1.818.796 | 0,52 | ||
| Defensa | 7.357.063 | 2,10 | 735.706,29 | |
| Seguridad ciudadana e instituciones penitenciarias | 8.872.807 | 2,53 | ||
| Política exterior | 3.547.956 | 1,01 | 177.397,82 | |
| Pensiones | 108.282.712 | 30,88 | ||
| Otras prestaciones económicas | 14.402.517 | 4,11 | ||
| Servicios sociales y promoción social | 2.737.038 | 0,78 | ||
| Fomento del empleo | 7.750.665 | 2,21 | ||
| Desempleo | 30.974.836 | 8,83 | ||
| Acceso a vivienda y fomento de la edificación | 1.498.065 | 0,43 | ||
| Gestión y administración de la Seguridad Social | 6.362.290 | 1,81 | ||
| Sanidad | 4.634.602 | 1,32 | ||
| Educación | 3.092.088 | 0,88 | ||
| Cultura | 1.198.893 | 0,34 | ||
| Agricultura, pesca y alimentación | 8.959.118 | 2,55 | ||
| Industria y energía | 3.229.336 | 0,92 | ||
| Comercio, turismo y Pymes | 1.511.351 | 0,43 | ||
| Subvención al transporte | 1.186.167 | 0,34 | ||
| Infraestructuras | 14.886.322 | 4,24 | ||
| Investigación, desarrollo e innovación | 9.270.778 | 2,64 | 927.077,83 | |
| Otras actuaciones de carácter económico | 691.436 | 0,20 | 34.571,78 | |
| Alta dirección | 818.190 | 0,23 | 81.819,03 | |
| Servicios de carácter general | 9.314.307 | 2,66 | ||
| Administración financiera y tributaria | 1.499.960 | 0,43 | ||
| Transferencias a otras Administraciones Públicas | 73.598.571 | 20,99 | 3.679.928,53 | |
| Deuda Pública | 23.200.000 | 6,62 | ||
| Total | 350.695.866 | 100,00 | 5.636.501,28 |
Mirando la columna de porcentajes (muy interesante esta utilidad), nos podemos dar cuenta de a qué nivel está manipulada la gente cuando se habla de lo necesario que es el copago en Sanidad, del derroche, del agujero, de lo que supone para el Estado. Incluso en este blog ha habido algún que otro comentario defendiendo el copago aludiendo al dinero que se gasta en Sanidad. Pues bien, Sanidad supone el 1,32 % de lo presupuestado. Es más, sumando el gasto en Sanidad y en Educación estaríamos al nivel del gasto en Defensa. ¿Por qué plantear el recorte en Sanidad si es una de las partidas con menor incidencia en el gasto total máxime teniendo en cuenta su importancia cualitativa? Tal vez esta decisión obedezca a que es más sencillo cobrar a una multitud necesitada que quebrantar otros compromisos más delicados. Un simple examen a los PGE nos demuestra que la Sanidad no es la sangría del Estado. Tomen tiempo en mirar los porcentajes y asómbrense.
En segundo lugar, con una calculadora básica y un poco de sentido común, cualquiera puede obtener el ahorro de los 5.000 millones de euros que persigue el Ejecutivo para este año. Se ha propuesto lo siguiente:
Como sabemos, las CCAA y las Corporaciones Locales reciben transferencias del Estado para afrontar parte de sus gastos (podemos encontrar estos datos en el informe económico y financiero de los PGE para 2010). De los 73 mil millones de euros, un 75% aproximadamente va para las Comunidades Autónomas y un 25% para las Corporaciones Locales. La reducción planteada es de unos 3.600 millones de euros, con lo que buena parte del trabajo corresponde a las Comunidades Autónomas, vía sus propios presupuestos. En los presupuestos generales de cualquier comunidad autónoma podemos, de nuevo, calcular los pesos de las diferentes partidas de gasto (educación, sanidad, etcétera) y ver cómo resulta complicado disminuir gasto. Habría que entrar en cada partida y ver de dónde puede recortarse. ¿Por qué es tan difícil?
Es tremendamente complicado recortar gasto autonómico porque las autonomías no tienen ningún gran impuesto en su totalidad. Las autonomías tienen participación en tributos e impuestos cedidos pero ninguno propio. Es como una familia en la que los progenitores ganan el dinero y los hijos gastan una buena parte. Recuperar el impuesto sobre el patrimonio y darle un carácter autonómico podría contribuir a disminuir las transferencias del Estado a las CCAA. Ídem para las entidades locales. Seamos francos: si el gasto público total es gestionado en un 50% por las CCAA y los entes locales, éstos tienen que tener un gran impuesto en sus manos. Es de libro.
Hasta aquí hemos visto que es posible recortar gasto sin tocar los pilares básicos del Estado del Bienestar y sin afectar (en función de lo que hagan las CCAA) a los sueldos públicos. Evidentemente, este ejercicio hay que plantearlo a principios de año, hay que plantearlo en los próximos presupuestos ya que, con el año en curso, si pretendes dar un tijeretazo lo más fácil y rápido es darlo en gasto corriente vía sueldos públicos y obra pública, por comprometido que esté. De todas maneras, sí que hubiera sido posible recortar bastante de otras partidas como las acciones militares en el exterior, la I+D militar y los gastos de alta dirección (que para eso son los que toman decisiones y su responsabilidad debe ser clave).